16.2.10

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL CONTROL EXTREMO. AMÈN

En el nombre del padre, del hijo y del control extremo. Amén

En un mundo acosado por el miedo y la tecnología, soluciones a una tranquilidad van más allá de lo pensado por todos.

Por: Said Dakash
www.andesenios.net



El pasado 5 de enero marcó la fecha de inicio del nuevo control en los aeropuertos estadounidenses para aquellos pasajeros que ingresan y salen del país del tío Sam. Con foto y huellas digitales, cada persona que llegue a esta nación quedará registrada en una súper base de datos que, según las autoridades, contiene la lista de los sospechosos de terrorismo, para así identificarlos tan pronto pisen suelo norteamericano.

Esta medida de inmediato puso en alerta a todos aquellos que defienden el derecho a la privacidad del individuo. En Brasil, por ejemplo, por unos días como protesta y en desacuerdo total, impusieron el mismo escrutinio y trato a los americanos que llegaran a la tierra de la samba y el fútbol. Así mismo, expertos cuestionaron las bondades del sistema ya que éste excluye a 29 países europeos por obra y gracia del espíritu santo. ¿Acaso podemos olvidar tan fácilmente que algunos de los supuestos terroristas que abordaron los aviones el 11 de septiembre del 2001, habían logrado sus visados para entrar en USA, precisamente en países del viejo continente?

El tema de la “seguridad nacional” para sus ciudadanos ha sido el lema de gobierno del presidente George W. Bush desde la tragedia del 9/11, y por medio de su recientemente creado departamento o secretaría del mismo nombre, ha amparado leyes y normas que, inclusive un informe aparecido en la segunda semana de enero del presente año, acuñado por un grupo de analistas militares de su Estado, critican, pues manifiestan en él, que lo que se ha hecho no dÁ pie para enfrentar y detener el ímpetu del terrorismo tal como lo venden los funcionarios de la administración en periódicos y noticieros.

El aporte de la ciencia

Desde la fatídica fecha del 2001, el temor a ser víctima del odio y de las intenciones de los fundamentalitas musulmanes hizo que se extremaran los recursos para generar elementos que pudiesen salvaguardar las vidas de quienes se mostraban como blancos de dichas intenciones.

Sólo tres meses después de la catástrofe, el 19 de diciembre, la empresa Applied Digital Solutions, (ADS) con base en Palm Beach, Florida, presentó al público su nuevo microchip de identificación personal llamado VeriChip.



Este pequeño elemento de frecuencia radial es un implante de 12mm por 2.1 mm, que contiene un número de identificación personal único. Del tamaño de un grano de arroz, se ubica por medio de una cirugía menor en la palma de la mano y con un escáner externo cada vez que se necesita conocer la identificación de quien lo posee, se pasa por la piel activando el microchip. Así, en una base de datos, se obtiene toda la información necesaria del individuo.

Por la fecha en que fue presentado al público, los estadounidenses discutían sobre la posibilidad de generar un ID o cédula de ciudadanía que pudiera darles una mayor seguridad, algo que los distinguiera de los extranjeros que viven o vienen a trabajar o estudiar en su país. Actualmente la identificación personal es la licencia o tarjeta de conducir. Con la idea del VeriChip, muchos propusieron que este tipo de elemento podría llegar a ser en un futuro no muy lejano la mejor forma de identificación, pues sería imposible robarla o falsificarla.



Ante esta posibilidad, que aún no ha sido descartada a pesar que ha perdido popularidad con el paso del tiempo, los opositores a la idea la compararon con la referencia a la marca de la bestia aparecida en el Apocalipsis 13:16-17: “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente. Y que ninguno podía comprar ni vender, si no el que tuviese la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre”.

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